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Me acuerdo haber sido de los primeros en odiar el video vertical. Simplemente no tenía sentido! Era significado de flojera al grabar, de descuido y mal gusto. Cuando las pantallas horizontales dominaban, era una tremenda pérdida de espacio. Y no estaba solo, han habido también videos que hacen campaña contra ellos o te instruyen cómo evitarlos. Pero el tiempo pasa, las tecnologías progresan, los medios con ellas (lo más emblemático de ello es que desde ayer, Youtube permite videos verticales en pantalla completa sin barras negras, aunque la solución no está del todo pulida), y hoy en día el formato de visión es tremendamente variable.

Si antes todos veíamos los videos en pantallas horizontales, de manera inmersiva (respondiendo al campo de visión que ocurre al tener nuestros ojos uno al lado del otro), hoy en día el video se ve en gran parte de forma express, lo cual significa por un lado que probablemente lo mire en mi teléfono mientras lo sostengo con una sola mano, y durante un breve momento. Para estos casos, además de la ya conocida premisa de la brevedad requerida hoy, también se ha demostrado que los videos verticales son más eficientes en términos de atención y costo, y es acá donde se debe empezar a separar el concepto de inmersión, v/s llamar la atención del espectador. Una obra cinematográfica probablemente no tenga mucha vitrina expuesta como video vertical en redes sociales, pero un trailer/preview sí.

Además de la duración o la orientación del video, existen muchísimos parámetros que nos dan nuevos niveles de interés en el espectador o que complementan la experiencia. Pero lo más interesante de ello es que muchos de estos parámetros aún ni siquiera han sido descubiertos. Hace mucho tiempo atrás, todo era pantallas 4:3 horizontales, hasta que se comenzaron a masificar formatos wide, que si bien llegan hasta el 2.35:1, usualmente siempre se traduce en pantallas 16:9. Ahora estamos rotando la pantalla, pero vemos que vuelven a aparecer nuevas relaciones de aspecto en celulares, como son los teléfonos angostos, de los cuales varios poseen relación 2:1 (16:8), pero no una mayoría. Cada vez las pantallas son más distintas entre sí. Cómo se debería reflejar esto en el contenido que creamos? Muchos ya están trabajando videos cuadrados (1:1), que si bien arriesgan perder inmersión en su narrativa, son aún aptos para videos rápidos como trailers, recetas de cocina y otros videos cortos virales, y además son un término medio para distintas orientaciones, relaciones de aspecto, etc.

Personalmente, me entusiasma a veces que el avance de las tecnologías y medios y su consecuente convergencia, pudiera darnos alguna forma de videos responsive, de la misma manera que se hace hoy con sitios web que funcionan en infinidad de pantallas distintas, aunque la posibilidad de ello tiene problemas o liitantes no menores. Tecnológicamente, se requeriría que el equipo en que se ve el contenido pudiera generar y adaptar partes del video en tiempo real. Pero principalmente, veo una dificultad en la implementación; ya un sitio web responsive requiere mucha paciencia, y aún así siempre existe la posibilidad que en alguna pantalla exótica, el contenido no se vea como quisiéramos, incluso tras ajustar una infinidad de parámetros. Es un trabajo que requiere tanto de diseñadores talentosos como programadores capaces. La simbiosis entre técnicos y artistas es un tema interesantísimo, que será esencial en definir los nuevos formatos, y cuya progresión amerita definitivamente un artículo propio.